Tómate la Nos | La Comunidad de Revista Nos » Bienvenido http://tomate.nos.cl Revista Nos Tue, 29 Oct 2013 20:17:03 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.8.24 DIA DE LA RAZA, DE LAS RAZAS O DE LA HISPANIDAD. (*) http://tomate.nos.cl/2010/10/18/dia-de-la-raza-de-las-razas-o-de-la-hispanidad/ http://tomate.nos.cl/2010/10/18/dia-de-la-raza-de-las-razas-o-de-la-hispanidad/#comments Mon, 18 Oct 2010 23:01:42 +0000 http://tomate.nos.cl/?p=2605 1.- España – Mestiza
La península Ibérica fue desde tiempos remotos tierra de tránsito entre Europa y África, el Mediterráneo y el Atlántico. Se estableció una España múltiple y diversa, hecha de distintas razas, culturas y religiones. La riqueza de su subsuelo atrajo a los navegantes fenicios, griegos y cartagineses, quienes en su odisea mercantil orientalizarían a los pobladores del Levante y la baja Andalucía, prefigurando el futuro de una España mestiza.
La rivalidad entre Roma y Cartago introduciría a la península Ibérica en la historia universal. La poblaría de ciudades y caminos. Roma trajo la lengua, el arte, la tradición literaria grecolatina, el derecho, y unas estructuras viarias y urbanas que luego heredaron los godos, los musulmanes y los reinos cristianos. Incluso cuando el Imperio comenzó a decaer, todavía entregaría un último tributo procedente del norte de África: el cristianismo.
Pero el derrumbe del Imperio romano no supuso la desaparición de su legado cultural, pues los invasores germánicos, los visigodos, no sólo se declararon herederos políticos y militares de Roma en Occidente, sino que, además, abrazaron la fe católica. Tras el III Concilio de Toledo, el conquistador terminó siendo el conquistado.
En el suelo peninsular la historia de España siguió tejiendo en la Edad Media su entramado mestizo. Confluyen tres religiones, tres culturas. La convivencia entre judíos, musulmanes y cristianos, pacífica unas veces, hostil otras, dejaría huellas profundas en una tierra que comenzó siendo una tierra sin fronteras.
Laberintos de razas y culturas, las ciudades se enriquecieron, añadiendo a su imagen semita, romana, visigoda y cristiana la mirada musulmana. La expulsión de musulmanes y judíos no arrancó las raíces de siete siglos de vida en común. 1492 fue una época de intolerancia, pero también el año en que Colón descubre en el Atlántico otro perfil hispano: América. Hacia el Nuevo Mundo se exportan todos los males de la Península —intolerancia religiosa, ansia de botín…—, pero tras las carabelas y los conquistadores navegan también la lengua, la imprenta, las universidades y la cultura peninsular, pasada por el tamiz árabe y semita.
Una nueva sociedad, heredera de la tradición peninsular, el mestizaje, nace en el siglo XVI de la épica colonizadora.
La comunidad lingüística en español no fue obra solo de los clérigos, que siempre emplearon las lenguas nativas para evangelizar, sino de los propios americanos, quienes acabaron haciendo suya la vieja lengua imperial al declinar el siglo XIX.
2.- América – Mestiza
A partir del 12 de octubre de 1492, españoles, portugueses, luego ingleses, franceses, otros europeos y también africanos, asiáticos y pueblos aborígenes de esta América, cruzan sangre y cultura. De esta heterogénea mezcla de asombros y lágrimas surge un nuevo tipo de hombre, “casi un nuevo género humano”, como dijo el gran Simón Bolívar.
El mestizaje es la condición que define “lo americano”. En la América indígena había por lo menos 600 lenguas y etnias diferentes. No se produce sólo un encuentro, sino cientos de encuentros de distintas etnias y culturas. Tampoco podemos decir que lo peninsular, que lo español o eventualmente lo portugués, pertenezcan a una sola etnia. Los lugares de los que provenían esos hombres eran diferentes y de etnias diferentes. Nosotros los “americanos”, como pueblo nuevo, surgimos de una mezcla de distintos pueblos ibéricos inicialmente y múltiples culturas indígenas. Es cierto que no somos españoles, ni portugueses, ni ingleses, ni franceses, ni africanos, ni asiáticos, pero tampoco somos mayas, aztecas, incas, araucanos, mapuches, charruas, guaraníes o huarpes: somos mestizos.
¿Hay una raza americana? ¿Hay muchas razas en América? Don Hipólito Yrigoyen, el gran estadista y presidente argentino, en 1917 instauró el 12 de octubre como feriado y luego fue imitado en el resto de los países de América. A ese día lo llamó el “Día de la Raza” y no el “Día de las Razas”.
En el pensamiento de Yrigoyen, el Día de la Raza insinúa la unidad y el nacimiento de un nuevo tipo humano fruto de la fusión de razas, como un crisol. Reconoce y respeta lo diferente y lo distinto y sin embargo se puede decir que es uno. Tiene identidad, pero no está terminada, está en construcción constante, es acto y movimiento, es estático y dinámico, es fotografía y película.
Por un absurdo histórico, en muchas oportunidades los americanos hemos tendido a mirar como una marca de inferioridad la condición de nuestro mestizaje. Se fue fomentando el mito de la supremacía de lo anglosajón o de la misión providencial del hombre blanco, encargado de civilizar, dirigir y encauzar a sus inferiores hermanos de color.
Nuestras Repúblicas enfrentan el desafío de encontrar su identidad, que abarca y contiene desde las propias raíces, sin cinismos y sin hipocresías. Los americanos estamos inmersos desde hace mas de 500 años en este proceso de búsqueda y de autoafirmación de lo que nos es propio, de lo nuestro y de lo foráneo, que es posible de asimilar y universalizar. No es posible imaginar esta construcción sin conflicto y sin política.
El tiempo verdadero está por venir, porque esa construcción no ha concluido. Conformar la gran nación americana y definir con acento propio nuestra identidad son al mismo tiempo pasado, presente y futuro.
3.-Hispanidad:
El nuevo mundo representó para España, además de la conquista por las armas, la posibilidad de expansión de la cultura occidental, el idioma castellano, la religión católica y los conceptos básicos de la civilización europea. La conquista evangelizadora buscaba conciliar los rasgos de la identidad cultural primaria de cada pueblo aborigen con las concepciones de la formación cristiana, así los pueblos sometidos mantuvieran muchas de sus tradiciones y costumbres.
Desde entonces, América es absolutamente impensable al margen de España. Más allá de las distancias físicas y de las diferencias de clima, de población, de progreso o de posiciones políticas circunstanciales, viene forjándose sólidamente una gran comunidad de espíritu y de destino a la que denominamos hispanidad. La condición cultural de cada uno de los pueblos de Hispanoamérica, unida a la española, forma un conjunto perfectamente consolidado y definido. De tal forma que los nacionalismos de cualquier país hispanoamericano, en su más profundo y amplio sentido son nacionalismos hispánicos, que reafirman con orgullo y sin complejos ni reservas nuestras razas, nuestra lengua y nuestra fe.
La ruptura que significó la independencia de los países americanos ocurrió sólo en el terreno político; en lo cultural no había posibilidad de desandar el camino. Durante tres siglos España creó en América una de las pocas culturas universales, dotándola de un idioma internacional en el que se publican anualmente más de sesenta mil títulos diferentes.
“Hispanidad es, pues, una especie de imperio espiritual que determina en el mundo un mismo modo de ser, de obrar, de sentir y de creer”.

APB/apb
Ag.2010

(*)Textos obtenidos desde:
1.- España Mestiza. Fernando García De Cortázar
2.- América es mestiza. Antonio Gutelli (Buenos Aires)
3.- La Hispanidad, una Identidad Histórica. José Ramón Molina Fuenzalida

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