¿Cuándo una empresa produce limpio?

Paulina Ortiz G
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Publicado el 5, mayo, 2011

Hace ya varios años, un empresario me ofreció su instalación para una auditoria de Producción Limpia, en el marco de una actividad de capacitación. Al iniciar la visita aseguró que él había implementado Producción Limpia, lo que era evidente porque su empresa estaba “limpia”. De hecho los pasillos no contenían residuos, no había basura a la vista y, en general, se podía transitar libremente por pisos despejados. A su juicio, su empresa producía limpio. Y no es así.
Este caso evidencia que una empresa no por “estar limpia, Produce Limpio”.
La Producción Limpia no es una vía para mantener la empresa limpia o librarse de los residuos por la vía de un tratamiento o disposición adecuados, sino por el contrario, es una estrategia para evitar tener residuos en la empresa. Veamos.
¿Qué produce residuos?
Normalmente se asume que los residuos son inherentes al proceso y que, por tanto, evitarlos es un problema técnico o tecnológico y caro. Por ello, la mayoría de sistemas que se montan en las empresas se refieren a su manejo, es decir, a hacerse cargo de ellos para eliminarlos de manera correcta, después de haberlos producido.
Si bien esta aproximación no es errónea, no ayuda a la comprensión del concepto de producción limpia.
Al analizar qué produce residuos, se comprueba que su origen no siempre tiene relación con los aspectos propios del proceso, como la tecnología utilizada, sino a muchas otras razones frecuentemente ignoradas.

Por lo tanto, los residuos tienen diferentes orígenes. La cultura empresarial es uno de ellos.
Toda empresa tiene una cultura de producción proyectada desde su líder, sea éste el dueño, un directivo, un gerente, y la lógica de producción determina, entre otros aspectos, la cantidad y calidad de los residuos producidos. Si es así para el responsable del negocio, también lo es para los empleados. Como consecuencia, operarios desinteresados, desinformados o mal capacitados, producirán normalmente más residuos. Por ejemplo, un operario podría equivocar la dosis para cierta solución o simplemente obviar una medición instrumental (porque siempre lo ha hecho de ese modo), y como resultado podría evacuar cierta sustancia en el residuo líquido en una cantidad diferente de la proyectada (y con seguridad normada).
La falta de directrices es otro origen de los residuos. Cuando las definiciones del proceso son imprecisas o poco claras, su interpretación puede inducir a errores de proceso que finalmente terminen con parte del material de trabajo en el basurero.
Las razones anteriores no descartan los aspectos tecnológicos o sus derivaciones, tal como el uso de maquinaria inadecuada, sobredimensionada, mal calibrada, etc. Con frecuencia se concluye que la reducción de emisiones o generación de residuos es un problema circunscrito a los aspectos técnicos. Además de ser punto de vista erróneo, añade la tensión de que es necesario invertir para solucionarlo.
El costo de producción de los residuos
De acuerdo a lo observado anteriormente, el residuo, sea de la naturaleza que sea, es el resultado de un proceso, sea éste tan duro como la transformación de un material, o tan blando como la iluminación de una sala de estar de un hotel, incrementado en valor, según tantos aspectos como sea posible determinar.
Desde el punto de vista económico si existe un costo al producir productos o servicios, también lo hay para producir residuos. Por esto, cabe preguntarse: ¿Qué es un residuo entonces? La normativa nos dice la respuesta (pone el acento en la eliminación, es decir, en hacerse cargo de aquello que ya se produjo), pero hay que considerar que un residuo es un producto de un proceso, o dicho de otra forma, un residuo es un producto del proceso que no llegó a ser producto.
Normalmente las empresas contabilizan el costo de la gestión de los residuos, es decir, cuánto cuesta hacerse cargo de ellos. Por ejemplo, el costo de la separación o segregación, el reciclaje, el tratamiento, la eliminación adecuada (por ejemplo en un destino autorizado), etc. Sin embargo, y como se ha observado, los residuos tienen asociados otros costos propios del proceso, que hacen que sea más caro de lo contabilizado inicialmente (si es que esto se hizo).
¿Conoce usted el costo que significa para su empresa producir residuos?
Veámoslo con un ejemplo. Si manufactura piezas metálicas y, como es habitual en muchas empresas, usted sólo ha contabilizado el costo del tratamiento o de la disposición adecuada de sus residuos, le invito a hacerse algunas preguntas como:
 ¿Cuánto acero entra en forma de materia prima y cuánto sale en forma de producto(s) al final del proceso?
 ¿Cuál es el estándar en términos de cantidad de viruta para una pieza en particular? La pregunta no busca como respuesta manejar las virutas, ya que es posible que no sea ningún problema para la empresa hacerse cargo de ellas. El problema es que la viruta es materia prima que no llegó a ser producto.
 ¿La cantidad de piezas o retazos es la correcta? ¿Se lleva contabilidad de ellos? Es posible que los retazos no sean un problema de manejo, de hecho se pueden reutilizar para futuros trabajos. Sin embargo, lo que se busca destacar es que la materia prima se compró para producir productos y no retazos. Entonces la pregunta es si los retazos se produjeron ¿por una directriz equivocada, por una mala interpretación de la orden de trabajo por parte del operario?; ¿la escasez de iluminación facilitó el error de corte?, etc…
 ¿Cuánta energía se utiliza en el proceso?
 En relación a la especificación de cada máquina ¿cuánta energía se utiliza en cada etapa del proceso?
 La producción de residuos ¿tiene alguna relación con quién hace tal o cual proceso?
 ¿Existe stock de materiales que por variabilidad de trabajo, afecten la vida útil de éstos?
Todo este análisis demuestra que tener residuos es finalmente un problema de eficiencia del proceso.
Por eficiencia se entiende hacer más con menos, es decir, con la misma cantidad de materia prima e insumos, manufacturar más productos. O, dicho de otra forma, si tenemos menos residuos, es porque estamos ocupando de mejor forma (eficientemente) la materia prima e insumos.

Producción Limpia: una estrategia para aumentar la competitividad de la empresa
De acuerdo a la Ley 20.416, la Producción Limpia es una estrategia de gestión productiva y ambiental, aplicada a las actividades productivas, con el objeto de incrementar la eficiencia, la productividad, reducir los riesgos y minimizar los impactos para el ser humano y el medio ambiente.
De acuerdo a lo anterior, es posible vincular el desempeño ambiental de una instalación con su eficiencia productiva. Si atendemos por tanto las diferentes causas, blandas y duras, es decir, de gestión y tecnológicas, podemos llegar a reducir los residuos y en consecuencia mejorar el desempeño ambiental de la empresa, y, por supuesto, mejorar su posición competitiva.
La estrategia que permite observar la situación de una empresa y hacerse cargo metodológicamente de la solución de temas, como los residuos es la producción limpia.
Todo lo anterior busca relevar una estrategia: es mejor o más económico prevenir que curar, o mejor dicho, que pagar.
Siempre será más caro hacerse cargo de las ineficiencias del proceso una vez que ellas se han producido. En este caso habrá costos ocultos, básicamente ligados a desempeño ambiental, el cual analizado y resuelto en su origen implicará un mejor desempeño no sólo del proceso, sino que también desde el punto de vista ambiental.
Todo lo anterior, es decir, relevar una estrategia, detectar las ineficiencias, conocer cómo se originan los residuos, vincular estos con los aspectos productivos, reconocer el costo asociado a ello, tiene un nombre: “Producción Limpia”.

Por Iván Tobar G.
Ingeniero Civil
Jefe Equipo Técnico Tecnolimpia
Consejo Nacional de Producción Limpia

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