Ricardo Viteri Prado: "El Chileno que más sabe sobre rupturas" (AGO2008 - La Tercera-Revista Mujer - Periodista C.Rivera - "No es una exageración.Su involucramiento en el tema va más allá de las frías estadísticas;transformó su propia experiencia en su mayor activo,dando vida a la más grande comunidad virtual de separados en Chile. De ahí extrae reveladoras verdades sobre quienes, como él, no lograron acertar a la primera.Llegó a convertirse en una autoridad en rupturas;se desenvuelve con sorprendente soltura en los vericuetos de la ley de divorcio,ordena y tabula aplicadamente cerros de estadísticas hasta dar con las estimaciones que le han dado fama y respeto a su portal separadosdechile.cl, comunidad virtual que reúne a hombres y mujeres en busca de asesoría para enfrentar su proceso de divorcio y que le proporcionan a él una radiografía actualizada de lo que va ocurriendo en el país en materia de divorcios". TV : Meganoticias-Reportaje 4 Abr 2013-“Divorciados de vuelta a las pistas” Según expertos en rupturas matrimoniales y divorcios, "el fenómeno ha transformado a los separados en un interesante segmento de mercado para la empresa inmobiliaria, el retail y la industria.” El director de Separadosdechile.cl asegura que, “Chile es el tercer país del mundo más divorcista". (Megavisión, reportaje central Meganoticias, 04 Abril 2013
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Institución matrimonial en Chile desaparecería al regular uniones de hecho

Ricardo Viteri Prado
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Publicado el 10, agosto, 2010

El portal especializado en divorcios, www.separadosdechile.cl , dió a conocer una inédita radiografía bicentenaria de la evolución del matrimonio en Chile desde la Primera Junta de Gobierno hasta la fecha.

De los resultados del estudio, basado en cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y del Servicio Registro Civil, se concluye que en estos 200 años, contrariamente a lo que muchos piensan, el matrimonio jamás ha sido la única forma de relacionarse en pareja en Chile. Además, se constató que los chilenos demuestran hoy menos interés en casarse y en cambio son cada vez más proclives a convivir y que la unión de hecho, lejos de ser un “nuevo” modelo de vida en pareja, coexiste con el matrimonio desde antes del siglo XIX. En opinión de Separadosdechile.cl, en caso que se regulara tal forma de vida en pareja, desaparecería la institución matrimonial, hecho que, según las estimaciones del sitio web, ocurriría antes que se celebre el cuatricentenario de la independencia.
“Vaticinamos el colapso de los tribunales de familia, que los divorcios quintuplicarían las antiguas nulidades, que antes del 2012 habría una separación legal por cada matrimonio celebrado y que el 2009 alcanzaríamos los índices de divorcialidad más altos del mundo. Hasta la fecha, nuestras proyecciones se han cumplido en un cien por ciento”.advierte su director.

Desde mucho antes de la Primera Junta de Gobierno, las familias matrimoniales coexistían con las convivencias, barraganías, mancebías, amancebamientos o concubinatos, y la reticencia a casarse de los chilenos quedó plasmada en estudios históricos sobre la familia y, cuantitativamente, en las estadísticas de 13 censos y comentarios técnicos de las autoridades encargadas de encuestar a la población. Como ejemplo de ello, en el censo de 1907, se deja expresa constancia que Chile estaba demostrando ser “refractario”(sic) – reacio- al matrimonio.
Sólo entre 1952 a 1990, se observa en las cifras mayor disposición del chileno hacia el matrimonio toda vez que también comenzó el gradual fortalecimiento de las uniones de hecho y es así como desde 1990 en adelante, cada vez más chilenos eligen convivir en vez de casarse lo que gatilla una fuerte baja en las bodas durante los siguientes 14 años, fenómeno que sólo fue frenado por las casi 28 mil bodas de divorciados vueltos a casar , equivalentes al 8,82 por ciento del total de matrimonios celebrados entre el 2005 y junio de 2010. Chile, en la actualidad, retrocedió 50 años en la cantidad de enlaces nupciales celebrados anualmente, al tiempo que se han disparado las uniones informales pese a que la pareja sabe que los deja a sí mismos y a sus hijos en la más absoluta indefensión en términos hereditarios y patrimoniales.
“La unión de hecho es una realidad bicentenaria, pero al regular tal modelo de familia en una sociedad que hoy está embuída de la cultura de lo desechable, basta revisar las estadísticas para darse cuenta que se constituirá en una verdadera amenaza para la institución matrimonial. El Estado podría convertirse en una suerte de verdugo del matrimonio”.

La información de los antiguos empadronamientos de la población estadística realizados entre 1813 y 1930, como los recuentos efectuados por la Iglesia Católica y los gobiernos de don Agustín de Jauregui y Ambrosio O´Higgins, adolecen de importantes defectos, desigualdades en las cifras y muchas omisiones de datos como es el caso de los convivientes , separados y divorciados. Por ejemplo, hasta 1952, no se contabilizó separadamente a los casados de quienes formaban parte de una “unión ilegítima” (sic) o “convivencia”. Tampoco se explica la razón de tal decisión aunque es sabido que en aquella época la convivencia con una mujer virgen o de vida recatada se presumía matrimonio, salvo prueba en contrario. Por tanto unos y otros eran censados como “casados”, así las autoridades instruyeron a los encuestadores que lo hicieran, lo que conlleva a que las cifras de casados aparezcan bastante abultadas durante un siglo y medio de nuestra historia.

Algunas imperfecciones, reconocidas hidalgamente por los encargados de contabilizar la población chilena, eran inevitables dadas las enormes dificultades en aquella época para desarrollar esa difícil misión. Sin embargo, no encontramos argumentos que justifiquen ignorar la existencia de algunos segmentos poblacionales en el recuento de 1796 como en las siguientes 11 encuestas nacionales, toda vez que se exceptuaron de esta incomprensible medida, los censos de 1885 y 1895, los dos únicos en casi 130 años en que sí se consideraron a los 787 y 856 “divorciados legalmente” respectivamente, que habían en aquella época.

Los casados empadronados entre 1885 y 1907 , constituían un segmento cuantitativamente insignificante si lo comparamos con el de otros países que también empadronaban a su población. Chile figuraba como uno de los páises del mundo con la mayor cantidad de solteros y a la vez menor cantidad de casados en proporción al total de sus habitantes. La proporción de casados por cada 1.000 habitantes era levemente superior a 262 , mientras que la media mundial superaba los 350 : Francia (401), Bulgaria (429), Estados Unidos (369), España (384), Italia(365), entre muchas otras naciones. Esta es otra evidencia histórica del desapego del chileno hacia el matrimonio.

A nivel regional, desde la segunda mitad del siglo 19, la región de Atacama figura varias décadas con un índice casados / población entre el 21 y 22 por ciento, el más bajo del país, mientras que los más altos índices correspondían a las actuales regiones de Los Lagos, O´Higgins y Magallanes con promedios que fluctuaban entre 30 y 34 por ciento, siendo la media del país 26,7 por ciento. Cabe destacar que la media en otros países se situaba por sobre el 30 por ciento, como Italia y Francia con 35 y 40,6 por ciento, respectivamente.

Entre los censos de 1940 y 1952, los casados aumentaron apenas en un 20,5 por ciento en contraste con los quiebres matrimoniales que lo hicieron en un 550 por ciento, contabilizándose poco más de siete mil anulados en 1940 y casi 50 mil separados en 1952. Las cinco regiones que contabilizaban en 1940 la mayor cantidad de personas que pusieron término legal a su matrimonio fueron la Metropolitana, de Valparaíso, del Bío Bio, Araucanía y del Maule con un 74,2 , 14,3 , 9,1 , 7,3 y 5,6 por ciento respectivamente, del total país. Respecto a los convivientes , en 1952, las actuales regiones de Atacama, Los Ríos y del Maule encabezaban los índices más altos de personas que convivían con la pareja, proporcional a la población de sus zonas, con 7,1, 7,0 y 6,6 por ciento respectivamente.

Los convivientes, censados ese mismo año y por primera vez en forma separada de los casados, sumaron alrededor de 126 mil en el país , las bodas 46 mil y las nulidades poco más de 1.100 . En la actualidad, y a pesar de que hay once millones de chilenos más que aquella época, sólo se están celebrando 10 mil bodas más que hace sesenta años atrás, equivalente a un aumento promedio de apenas un 4,2 por ciento por década.
En cambio las convivencias, separaciones de hecho y divorcios han aumentado insistentemente mientras que los hijos nacidos fuera del matrimonio ya han duplicado en número a los hijos nacidos dentro de éste. Los convivientes suman hoy cerca de dos millones de personas, hay casi un millón de separados de hecho y se inscriben poco más de 54 mil separaciones legales anuales, acusando un impactante incremento de un 4.820 por ciento respecto a 1950.
“El Bicentenario nos sorprende con un índice de divorcialidad de 92,61 por ciento, lo que se traduce en que sólo un matrimonio tiene probabilidades de no terminar en un divorcio. Según cálculos de Separadosdechile.cl , si Chile hubiese mantenido entre 1992 y 2002 el mismo porcentaje de incremento en los matrimonios que aquel registrado en el decenio anterior, el censo de 2002 hubiese arrojado un total de casi 6 millones 200 mil chilenos casados y no los poco más de 5 millones 100 mil que efectivamente registró. Es decir, hubo un millón de casados menos, sin siquiera regular las uniones de hecho”.

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