Daniel Villegas: Ingeniero Comercial y MBA , con interés en las áreas de Economía y Finanzas.
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El semaforo en Concepción

Daniel Villegas
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Publicado el 6, agosto, 2010

Concepción es una de las pocas ciudades de Chile en donde el semáforo importa un rabano y es de las pocas partes del mundo en donde si uno obedece al semaforo peatonal, lo matan por al lado.

Algo pasa en esta ciudad que las personas han caminado durante años descuidadamente y han salvado providencialmente de ser atropelladas con consecuencias fatales. Quizas los habitantes de esta ciudad no están acostumbrados aún a Avenidas grandes como Alameda , Apoquindo, Vitacura o Colón en donde si las personas no pusieran atención a las indicaciones del semáforo , sencillamente perderían la vida. En todo Chile el semáforo hace la diferencia entre la vida y la muerte y sin embargo en esta ciudad a las personas no les importa que luz tienen en frente o que señal se le ha dado a los autos, tanto a los que vienen con el sentido de la calle , como a los que doblan desde la calle del frente.

La gente camina por la ciudad con sus pensamientos y confía ciegamente en el radar personal y en sus capacidades para detectar subitos movimientos en el aire que anuncien el paso de alguna micro o de un automóvil. El Super-Penquista, confía ciegamente en sus sentidos paranormales y en especial en el de la audición, de manera tal que al igual que el Indio de Firestone es capaz de escuchar a kilometros de distancia el rugido amenazante de los motores. Yo mismo me precio de haber usado algúna vez, cuando era niño, de mis propias capacidades y haber cruzado Colón altura manquehue ingenuamente en bicicleta sin siquiera haber mirado al semaforo y ante el horrorizado y desgarrador grito de mis amigos.

Al mas puro estilo “Chickens” logre atravesar Colón salvando ileso por mi buena fortuna, porque era Domingo y además porque realmente tuve suerte.

Aún más y quizas por algúna obscura razón las personas en Concepción no confían aún en los semáforos.

Uno sabe rapidamente quienes no son de la ciudad porque cuando uno está esperando a que el semáforo peatonal de la luz verde, las penquistas cruzan sin ningúna precaución y con estupendos resultados. Quizas los penquistas no son tan tontos y han desarrollado habilidades y destrezas especiales que les permiten sobrevivir en esta aparentemente congestionada ciudad en donde diariamente circulan miles de personas y en donde la tasa de accidentes peatonales es mínima.

Por el contrario aquellos que obedecen ciegamente al semáforo de la esquina ( sólo en esta ciudad ) enfrentan graves riesgos de morir atropellados. Por algúna razón los semaforos están sincronizados de manera perversa, de manera que cuando la luz verde peatonal da la señal de partida , inmediatamente detiene el trafico de la calle que se va a cruzar ( que es lo que uno esperaria ), sin embargo también simultaneamente da la partida a los autos que dan la vuelta desde algúna calle perpendicular, de manera tal que quien cruza, muere atropellado por estos ultimos. Y esto es precisamente lo que ocurriria si los penquistas no fueran poseedores de tales capacidades que les permiten preveer posibles accidentes. En este caso, no seguir la señal del semáforo permite salvar la vida , porque el problema en sí tiene un diseño técnico de solución incompleta y el país ha querido entonces, que seamos nosotros los ciudadanos quienes con nuestras propias capacidades o las que podamos desarrollar demos solución a este problema.

Revisar este tema es una obra pequeña, pero quizas necesaria …

Después de todo quizás era razonable que los penquistas cuidaran de sus vidas haciendo caso mejor a sus sentidos que a algún programador o sincronizador de semaforos y así durante ya casi 100 años el tema ha funcionado razonablemente bién. Sin embargo esta capacidad extranormal de evadir los accidentes de transito claramente no tendría ningún asidero en Santiago por ejemplo , en donde si uno pusiera los oidos en las calles, seria destrozado por la horda de rugientes motores que espera avida la señal de paso.

En otras palabras, en Santiago el sexto sentido no funcionaría.

La rigurosidad del semáforo es en esta ciudad definitivamente inevitable, tanto así que es conocido el truco del “Go Ahead” de una abuela que cruzando Colón, indico al malandrin del abuelo mirar la luz verde de partida de los autos (a la izquierda del abuelo),mientras que el semáforo peatonal de enfrente indicaba rojo.

El abuelo poco cognocitivo, ya se había lanzado a la calzada y tras algúnos minutos de vitores de aliento del Gremio Masculino logro hacer verma al otro lado, antes de que tuviera lugar algún triste desenlace. No importa, verde abuelo del abrigo gris, no estamos sólos , la cruzada fué todo un exito y una luz de esperanza para quienes quedamos en este mundo … Grande abuelo … seguramente todo un Campeón !!!

¿ Cuantas luces se necesitan para sobrevivir en este mundo ? ¿ Si necesitamos más luces porque no contamos con ellas ?

Quizas algún experto en transporte pudiera explicarnos este contrasentido en que los habitantes de Concepción han vivido por decadas, mientras que en Santiago se gastan millones en un sistema de transporte del que todos se quejan y nunca nadie ha estudiado este problema endemico que se replica día a día cada vez que la ciudad se expande

Si en la ciudad de Concepción los ciudadanos han desarrollado “sentidos paranormales” para circular por las calles y disminuir la tasa de accidentabilidad , quizas los habitantes en Santiago podrían también hacer lo suyo y quien sabe … en la era del WI FI y del Bluetooth, quizas desarrollar algún sentido extraordinario distinto que les permita tele-transportarse y cuidar de sus vidas a la vez, al igual como se han desarrollado aquí en Concepción.

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